La piedra de toque

La piedra de toque

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Sabe decir papá? —preguntó alguien.

Dinslow ensanchó su sonrisa.

—Ya se alegrará de decirle papá en un año —replicó—. Hasta a usted será capaz de mantenerlo con holgura. Venga, deje que le explique…

Glennard se apartó, impaciente. Los hombres del club —excepto los implicados en el asunto— estaban ya hartos de la patente de Dinslow, pero ninguno más que Glennard, que, buen conocedor de sus méritos, la situaba a la cabeza de su deprimente catálogo de oportunidades perdidas. Siempre había mantenido una relación cordial con Dinslow, y las apremiantes ofertas de éste para que se metiera en el negocio eran la confirmación de su incapacidad para conseguir que la suerte le fuera propicia. Algunos de los hombres que se habían parado a escuchar ya iban vestidos de noche; otros tenían que ir a cambiarse. Glennard se sentía humillado, consciente de que si tardaba en marcharse se debía sólo a la miserable esperanza de que alguien le invitara a cenar. La señorita Trent le había dicho que esa noche asistiría a la ópera con su rica tía, y si Glennard tenía la suerte de conseguir que le invitasen podría reunirse con ella allí sin tener que hacer un gasto adicional.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker