La piedra de toque

La piedra de toque

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo VI

Capítulo VI

La semana en la ciudad había sido agobiante, y los hombres, vestidos con trajes blancos de dril y franela, lo que les proporcionaba la liberación dominical, llenaban las tumbonas del velero con su extensa apatía, siguiendo, a través de una neblina de humo de tabaco, las veleidosas intrascendencias de las mujeres. El grupo era pequeño —Flamel tenía pocos amigos íntimos—, pero sus componentes eran más heterogéneos que los que solían conformar las reuniones sociales. La reacción ante el principal episodio de su vida pasada había provocado en Glennard una incómoda aversión hacia cualquier tipo de lucimiento personal. La inteligencia era provechosa en los negocios, pero en sociedad le parecía tan inútil como las falsas cascadas que forma un arroyo para impulsar un molino. Le gustaba el punto de vista colectivo que guardaba la civilizada uniformidad del atuendo, y la actitud de su esposa mostraba idéntica predilección; sin embargo, ambos eran conscientes de estar introduciéndose poco a poco en la intimidad de Flamel. Alexa había dicho una o dos veces que le divertía reunirse con gente inteligente, aunque su disfrute adoptó la negativa forma de una sonriente receptividad; y Glennard empezaba a sentir una creciente simpatía por aquellas personas que abandonaban sus pensamientos a merced de los de la comunidad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker