Santuario
Santuario Quedaban tan sólo cuatro días hasta la fecha fijada para enviar los diseños, y Dick no había hecho todavía alusión alguna a su trabajo. Tampoco había vuelto a mencionar a Darrow. Su madre deseaba saber si había visto a Clemence Verney o, más aún, si la joven le había hecho hablar. La señora Peyton estaba casi segura de que la señorita Verney no se mantendría en silencio. A veces, la renovada atención de Dick a su trabajo parecía constituir una prueba de que había hablado con él y, además, de manera muy convincente. Ante semejante idea, el corazón de Kate se heló. ¿Y si su empresa tenía éxito, pero en una dirección no prevista? ¿Y si la joven lograba que Dick asumiera sus propias debilidades? ¿Y si le arrancaba la espinita de la preocupación? La madre dio vueltas y más vueltas en torno a esta rueda de incertidumbres durante dos interminables días, pero con la segunda tarde llegó la respuesta a su pregunta.