Santuario
Santuario Denis Peyton habÃa muerto tras siete años de matrimonio, cuando su hijo no habÃa cumplido aún los seis. Durante esos siete años se las habÃa ingeniado para dilapidar la mayor parte de la fortuna que habÃa heredado de su hermanastro, de modo que a su muerte dejó a su viuda y a su hijo en una situación bastante precaria. La señora Peyton, durante la vida de su marido, no habÃa hecho ningún esfuerzo aparente por refrenar sus gastos. Esas personas tan sensatas que siempre están dispuestas a enjuiciar el comportamiento de los demás, la habÃan acusado de fomentar la negligencia del pobre Denis para satisfacer su propia ambición. De hecho, al principio de su matrimonio ella habÃa intentado lanzarle en su carrera polÃtica, y quizá habÃa recurrido a su capital más de la cuenta en ese primer entusiasmo de toda contienda; pero como el experimento concluyó siendo un fracaso, como solÃan terminar todos los experimentos con Denis Peyton, no volvió a reclamar más fondos. En realidad, sus gustos personales eran inusualmente sencillos, pero su abierta indiferencia por el dinero no estaba, en opinión de sus crÃticos, destinada a servir de freno a las actividades de su marido, lo que hizo que a su muerte ella se viera en serias dificultades económicas, de todo lo cual era imposible no extraer una moraleja.