Canto a mi mismo
Canto a mi mismo de los que se desploman en un ataque de insolación
o de epilepsia,
los gritos de la embarazada a quien de pronto le cogen los dolores del parto…
lo que se grita
y lo que se calla también,
los aullidos que amordaza el decoro,
la detención de los criminales,
los ofrecimientos furtivos de adulterio,
la aceptación o el repudio
hecho sólo con el movimiento de los labios…
Todo lo observo,
todo lo anoto,
todo este espectáculo con su resonancia me interesa,
me mezclo en él…
y luego me voy.
Las grandes puertas del granero esperan abiertas a los carros perezosos cargados de hierba seca.
El sol cae sobre la alfalfa tostada y denuncia algunos hilitos verdes todavÃa.
En haces apretados los apilan luego en el pajar henchido que se pandea.
Yo estoy aquà y ayudo también.
¡Miradme tumbado sobre la cresta de la carga!
