Canto a mi mismo
Canto a mi mismo El que llena su período
y ocupa su lugar
es tan grande como cualquiera.
¿Han sido los hombres envidiosos y criminales contigo?
Pues lo siento mucho,
conmigo han sido siempre bondadosos.
Y yo no soy un registrador de lamentos.
(¿Qué tengo que ver con los lamentos?)
Yo soy una infinidad de cosas ya cumplidas
y una inmensidad de cosas por cumplir.
Con mis pies huello los picos de las estrellas,
cada paso mío es una ristra de edades
y entre cada paso voy dejando manojos de milenios…
Todo cuanto hay debajo de mí lo han andado mis pies
y aún asciendo… y asciendo…
En cada zancada hacia la luz, detrás de mí se inclinan los fantasmas.
Allá lejos veo la inmensidad de la nada primera…
Allí estuve yo,
allí estuve yo esperando desde siempre y sin que nadie me viera,
dormido en la niebla letárgica,