De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel More Adey me cuenta en su carta que el verano pasado expresaste en más de una ocasión tu deseo de devolverme «parte de lo que habÃa gastado» en ti. Tal como le dije en mi respuesta, por desgracia, gasté en ti mi arte, mi vida, mi nombre y mi lugar en la historia, y, si tu familia tuviera a su disposición cuanto hay de maravilloso en el mundo, si tuviera genio, belleza, riqueza, una buena posición y otras cosas parecidas, y las pusiera a mis pies, no pagarÃa ni la décima parte de lo que me han arrebatado, ni una lágrima de las muchas que he vertido. No obstante, uno tiene que pagar por todo lo que hace. Incluso quienes están en quiebra. Por lo visto crees que la quiebra es una forma de no tener que pagar las deudas, «una manera de jugársela a los acreedores». En realidad es justo lo contrario. Es el modo en que los acreedores se la juegan a uno, por utilizar tu frase favorita, y la manera en que la ley te obliga, mediante la confiscación de todos tus bienes, a pagar todas y cada una de tus deudas, y, por si eso no bastara, te deja sin un penique, convertido en un mendigo de esos que se ocultan en los umbrales o se arrastran por los caminos extendiendo la mano para recibir una limosna que, al menos en Inglaterra, les da miedo pedir. La ley me ha arrebatado, no sólo todo lo que tengo, mis libros, mis muebles, mis cuadros, los derechos de autor de mis libros y mis obras de teatro —de hecho todo desde El prÃncipe feliz y El abanico de lady Windermere hasta las alfombras de las escaleras y el felpudo de la puerta—, sino también todo lo que vaya a tener. La renta correspondiente a mis bienes dotales, por ejemplo, se vendió. Aunque por suerte pude comprarla gracias a mis amigos. De lo contrario, en caso de que mi mujer falleciese, mis hijos quedarÃan tan en la ruina como yo mientras yo siguiera con vida. Supongo que ahora perderé las fincas en Irlanda, que me dejó en herencia mi padre. Me entristece mucho que se vendan, pero tengo que someterme.