De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel La segunda cosa de la que tengo que hablarte se refiere a las condiciones, las circunstancias y el lugar de nuestro encuentro cuando salga de la cárcel. Por extractos de la carta que le escribiste a Robbie a principios del verano del año pasado he sabido que guardas en dos paquetes lacrados mis cartas y los regalos que te hice —o al menos los que hayas podido conservar— y estás deseando entregármelos en mano personalmente. Por supuesto, nada más lógico que me los devuelvas. Jamás entendiste por qué te escribí cartas hermosas ni por qué te hice bellos regalos. No se te ocurrió que ni quería que publicaras las primeras ni deseaba que empeñaras los segundos. Además, forman parte de una faceta de mi vida que hace tiempo que he dejado atrás y de una amistad que fuiste incapaz de valorar. Supongo que recordarás asombrado los días en que tenías mi vida entera en tus manos. Yo también los recuerdo con sorpresa y con otras emociones muy diferentes.
Si todo va bien, recuperaré la libertad a finales de mayo y espero ir enseguida con Robbie y More a un pueblecito costero en algún otro país. El mar, como dice Eurípides en una de sus obras sobre Ifigenia, limpia las manchas y sana las heridas del mundo. 



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