De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Tengo que escribirte sobre otra cosa muy seria, y me dirijo a ti porque tengo que echarte la culpa a ti, y te aprecio demasiado como para echarte la culpa ante nadie más. El 20 de marzo de 1896,[11] hace ya más de un año, te escribí de forma tajante que no podía soportar la idea de que hubiera desavenencias entre mi esposa y yo en la cuestión del dinero, después de su dulzura al venir aquí desde Italia para darme la noticia de la muerte de mi madre, y que deseaba que mis amigos retiraran la propuesta de adquirir mi usufructo en contra de los deseos de ella. Tendrías que haberte asegurado de que mis deseos se llevaran a cabo. Te equivocaste al no hacerlo. Yo estaba bastante indefenso en la cárcel y confiaba en ti. Tú pensaste que lo que había que hacer era lo inteligente, lo astuto y lo ingenioso. Estabas equivocado. La vida no es compleja. Nosotros somos complejos. La vida es sencilla, y lo sencillo es lo correcto. ¡Mira el resultado! ¿Te satisface?