De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Sin embargo, debemos aceptar los hechos tal y como son. Ahora mi esposa quiere divorciarse. La han forzado a hacerlo. La adquisición de mi usufructo en contra de sus deseos y sus intereses no le ha dejado otra opción. Desde el principio, sir George Lewis le aconsejó que se divorciara. Ella resistió por afecto a mí. Ahora la han forzado a hacerlo. Y siento que la única cosa que puedo hacer ahora es regalarle mi usufructo y aceptar el divorcio. Me resulta amargo, pero creo que es lo que debo hacer, y pienso que sería más propio y generoso por mi parte aceptar plenamente el divorcio y dejarla del todo libre. No creo que ni siquiera el gobierno británico, con Labouchère y Stead,[18] y el apoyo de la liga por la pureza social, volviera a arrestarme y mandarme a la cárcel. Sería ridículo. Tengo que vivir en Inglaterra, si quiero ser dramaturgo de nuevo, así que tendré que afrontarlo si lo hago. Pero sería una infamia brutal que volvieran a encarcelarme por delitos que en todos los países civilizados son una cuestión de patología y tratamiento médico si se desea curarlos.