De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Habría que cambiar por completo las condiciones sanitarias de las cárceles inglesas. Se debería permitir que cualquier preso tuviera acceso a los retretes y pudiera vaciar sus excrementos cuando lo necesitara. El actual sistema de ventilación de las celdas es absolutamente inútil. El aire entra por una rejilla obstruida, a través de un pequeño ventilador situado en el ventanuco con barrotes, que es demasiado pequeño, y está demasiado mal construido, para que entre la cantidad adecuada de aire fresco. Al preso sólo se le permite salir de la celda durante una de las veinticuatro horas que componen el largo día, así que durante veintitrés horas respira un aire de lo más hediondo.
En lo que respecta al castigo del insomnio, sólo existe en las cárceles chinas e inglesas. En China se inflige colocando al preso en una pequeña jaula de bambú; en Inglaterra, a través de un camastro de tablones de manera. El objetivo del camastro es producir insomnio. No tiene ningún otro objetivo, y siempre lo consigue. E incluso cuando a uno se le concede un colchón duro, como sucede en el transcurso del encarcelamiento, sigue sufriendo insomnio, porque el sueño, como todo lo saludable, es un hábito. Cualquier preso que haya estado en un camastro de tablones de madera padece insomnio. Es un castigo repulsivo e ignorante.
En lo que atañe a las necesidades de la mente, le ruego que me permita decir algo al respecto.