De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel El sistema carcelario actual casi parece tener por objetivo echar a perder y destruir las facultades mentales. Desde luego, si la demencia no es su meta, sí que es su resultado. Se trata de un hecho comprobado. Sus causas son obvias. Privado de libros, del trato humano, aislado de cualquier influencia humana y que humanice, condenado al silencio eterno, despojado de cualquier relación con el mundo externo, tratado como un animal sin inteligencia y embrutecido hasta extremos animales, el desdichado que está confinado en una cárcel inglesa apenas puede eludir volverse demente. No deseo extenderme en esos horrores; menos aún, excitar ningún interés sentimental momentáneo por esos asuntos, así que, con su permiso, me limitaré a señalar qué se debería hacer.