De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel y extraño era pensar
que tal deuda tenía que pagar.
*
Las hojas del roble y del olmo
brotan hermosas en primavera,
pero tétrico es ver el árbol de la horca,
con su raíz mordida por la víbora,
y que, verde o seco,[10] un hombre vaya a morir
antes que el árbol dé fruto.
El lugar más excelso es el trono de la gracia
al que todo humano aspira a llegar,
pero ¿quién querría estar con un dogal de esparto
en lo alto de un cadalso
y a través del lazo asesino
ver el cielo por última vez?
Es agradable bailar al son de los violines
cuando el amor y la vida son hermosos.
Bailar al son de la flauta o al son de los laúdes
es delicado y extraño:
pero no es agradable agitando los pies
bailar en el vacío.
Así con mirada curiosa y morbosas conjeturas
lo contemplábamos día tras día,
y nos preguntábamos si cada uno de nosotros
acabaría de idéntica manera,