De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel floreciera ante los ojos del gran Papa?[24]
Ni una rosa blanca como la leche ni una roja
pueden florecer en el aire de la prisión;
cascos, piedra y pedernal[25]
es lo que este lugar ofrece
porque se sabe que las flores sanan
la desesperación de cualquier hombre.
Por eso ni la rosa roja como el vino ni la blanca
caerán jamás pétalo a pétalo
en esa franja de barro y arena que se extiende
junto al espantoso muro de la prisión,
para decirle a los hombres que pisen el patio
que el Hijo de Dios murió por todos.
Aunque el espantoso muro de la prisión
todavÃa lo rodea;
aunque un espÃritu no puede andar de noche
si está atado con grilletes
y sólo puede llorar el espÃritu que yace
en tan indecoroso suelo,
él está en paz —este hombre miserable—
en paz, o pronto lo estará.
Nada hay que lo enloquezca
ni el terror se pasea al mediodÃa
porque la tierra oscura en la que yace
no tiene sol ni luna.
Lo colgaron como se cuelga a una bestia;