De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel que sus muros son inexorables
y cada día es como un año,
un año de días largos.
Pero estoy seguro de que toda ley
que los hombres han hecho para el hombre,
desde que el primero arrebató la vida de su hermano
y el mundo de la tristeza empezó,
no hace sino aventar el grano y retener la paja
con un perverso cedazo.[28]
Y también sé —y ojalá
todos lo supieran—
que cada prisión que el hombre construye
con ladrillos de vergüenza se construye
y rodeada de barrotes, no sea que Cristo vea
como los hombres a sus hermanos maltratan.
Con barrotes empañan la gracia de la luna
y ciegan al sol benefactor:
hacen bien en ocultar su infierno
porque en él se hacen cosas
que ni el hijo de Dios ni el hijo del hombre
jamás deberían ver.
*
Las hazañas más viles como hierbas venenosas
florecen bien en el aire de la prisión;
sólo lo mejor del hombre
se marchita y agosta allí;