De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Me refiero, por supuesto, a lo que dijiste sobre la compasión de los demás, que se aleja de mÃ, o está en peligro de alejarse, por la profunda amargura de los sentimientos que expresé por Alfred Douglas; y creo que mi carta se prestó y se enseñó a otros con la parte sobre él cortada con tijeras.[63] Bueno, no me gusta que se enseñen mis cartas como si fueran curiosidades; me parece muy ofensivo; te escribo con libertad como a uno de los amigos más queridos que tengo, o que he tenido jamás, y, con algunas excepciones, la compasión de los demás, por lo que a su pérdida se refiere, me conmueve muy poco. Ningún hombre de mi posición puede caerse en el lodazal de la vida sin que sus inferiores le tengan lástima; y sé que cuando las obras de teatro duran demasiado tiempo, los espectadores se cansan. Mi tragedia ha durado demasiado tiempo, su clÃmax se ha acabado, su final es malo, y soy bastante consciente del hecho de que cuando llegue el final tendré que regresar como un visitante inoportuno a un mundo que no me quiere, como un revenant, como dicen los franceses, como alguien con la cara gris por el largo encarcelamiento y torcida por el dolor. Por horribles que sean los muertos cuando se levantan de la tumba, los vivos que salen de la tumba aún son más horribles.