El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere Esas cosa pasan en las novelas, pero no en la vida real... Por lo menos, mientras nos queda un rostro pasadero. No..., hoy lo que consuela no es el arrepentimiento sino el placer. El arrepentimiento está completamente pasado de moda. Además, cuando una mujer se arrepiente, si quiere que alguien la crea, tiene que vestirse en casa de una mala modista. Y por nada del mundo me decidirÃa yo a una cosa semejante. No; me contento con desaparecer por completo de la vida de ustedes. Mi venida aquà ha sido un error. Anoche lo descubrÃ.
LORD WINDERMERE.- SÃ; un error fatal.
MISTRESS ERLYNNE.- ( Sonriendo.) Casi fatal.
LORD WINDERMERE.- Ahora siento no haberle dicho toda la verdad a mi mujer.
MISTRESS ERLYNNE.- Yo siento mis malas acciones. Usted siente las buenas...; esa es la diferencia que hay entre nosotros.
LORD WINDERMERE.- No me inspira usted confianza. Prefiero decÃrselo todo a mi mujer. Es mejor que lo sepa; para ella y para mÃ. Le causará un dolor infinito... La humillará espantosamente; pero es justo que lo sepa.
MISTRESS ERLYNNE.- ¿Qué? ¿Tiene usted la intención de decirle?...
LORD WINDIERMERIC.- SÃ; y enseguida.