El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere ( Entra LADY WINDERMERE por la derecha. Se dirige hacia MISTRESS ERLYNNE con la fotografÃa en la mano. LORD WINDERMERE se coloca detrás del sofá vigilando anhelosamente a MISTRESS ERLYNNE durante toda la escena.)
LADY WINDERMERE. - Usted perdonará, mistress Erlynne, que la haya hecho esperar tanto tiempo; pero no podÃa dar con el retrato. Al fin lo descubrà en el tocador de mi marido... Me lo habÃa robado.
MISTRESS ERLYNNE.- ( Cogiendo la fotografÃa y contemplándola.) No me extraña... Es delicioso.
( Sentándose de nuevo en el sofá junto a LADY WINDERMERE y contemplando aún la fotografÃa.) De modo que éste es su hijo... ¿Cómo se llama?
LADY WINDERMERE- Gerardo, por mi difunto padre.
MISTRESS ERLYNNE. - ( Dejando la fotografÃa.)¿ SÃ?
LADY WINDERMERE. - SÃ. Si hubiera sido una niña, la habrÃa puesto el nombre de mi madre. Mi madre se llamaba como yo: Margarita.
MISTRESS ERLYNNE.- Yo también me llamo Margarita.
LADY WINDERMERE.- ¿De veras?
MISTRESS ERLYNNE.- SÃ. ( Pausa.) Usted tiene una gran devoción por la memoria de su madre, me ha dicho su marido, lady Windermere...
LADY WINDERMERE. - Todos tenemos nuestro ideal en la vida. Por lo menos, todos deberÃamos tenerlo. El mÃo es mi madre.