El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere ¿verdad? Pues sí, querida Margarita, estoy apenadísima por usted.
LADY WINDERMERE.- ¿Por qué, duquesa?
DUQUESA.- ¿Por qué ha de ser? Por esa horrible mujer. Y todavía menos mal si no se vistiera tan bien y fuera un poco peor parecida. Augusto, mi lamentable hermano - usted le conoce-, un castigo para todos nosotros; bueno, pues Augusto está completamente chiflado por ella. Figúrese usted: una mujer que no se puede admitir en sociedad. Hay muchas mujeres que tienen un pasado; pero ésta me han dicho que tiene, por lo menos, una docena, y todos ellos de gente bien.
LADY WINDERMIERE. - Pero ¿a quién se refiere usted, duquesa?
DUQUESA.- A mistress Erlynne.
LADY WINDERMERIC.- ¿Mistress Erlynne? Es la primera vez que oigo ese nombre, duquesa. ¿Y qué tengo yo que ver con mistress Erlynne?
DUQUESA. - ¡Pobre Margarita!... ¡Agatha, querida!
AGATHA.- ¿Qué, mamá?
DUQUESA. - ¿Quieres salir a la terraza a ver la puesta de Sol?
AGATHA.- ( Levantándose y saliendo a la terraza.) Sí, mamá.