El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere DUQUESA. - ¡Qué obediente es! Y aficionadísima a las puestas de Sol. Cosa que demuestra una sensibilidad muy refinada, ¿verdad? Al fin y al cabo, no hay nada como la Naturaleza.
LADY WINDERMERE. - Pero ¿qué es lo que ocurre, duquesa? ¿Por qué habla usted de esa mujer?
DUQUESA.- ¿Pero realmente no sabe usted? Le aseguro que todos estamos consternados. Anoche mismo, en casa de lady Jansen, todo el mundo hablaba de lo extraordinario que era que entre todos los hombres de Londres, fuera Windermere el que se portara así.
LADY WINDERMERE.- ¿Mi marido? ¿Y qué tiene que ver mi marido con una mujer semejante?