El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere ( Arroja el libro al suelo. Entra LORD WINDERMERE
Por el fondo. )
LORD WINDERMERE.- ¿Qué, han traído ya el abanico? ( Al dirigirse hacia ella ve el libro de cheques en el suelo. ) Margarita, ¿tú has abierto a la fuerza el libro de cheques? ¡No tenías ningún derecho a ello!
LADY WINDERMERE.- ¿Te parece mal que te haya desenmascarado, eh?
LORD WINDERMERE- Me parece mal que una mujer espíe a su marido.
LADY WINDERMERE.- Yo no te he espiado.
Hasta hace media hora no he sabido que existía esa mujer. Una persona compasiva tuvo la bondad de decirme lo que ya sabe todo Londres: tus visitas diarias a esa casa, tu absurda pasión, las enormes cantidades que te cuesta esa mujerzuela...
LORD WINDERMERE. - ¡Margarita, no hables así de mistress Erlynne! ¡Tú no sabes lo injusta que eres!
LADY WINDERMERE.- ¡Cuánto te preocupa el honor de mistress Erlynne! ¡Ojalá te preocupase tanto el mío!
LORD WINDERMERIL- Tu honor está intacto, Margarita. Tú no puedes creer un instante que yo ...
( Guardando de nuevo el libro de cheques en el bureau.)