El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere LADY WINDERMERE.- Lo que creo es que gastas tu dinero absurdamente. Eso es todo. ¡Oh, no vayas a creer que es el dinero lo que me preocupa! Por mÃ, puedes tirar todo el que tenemos.
No; lo que me asombra y me confunde es que tú, que me has querido; tú que me has enseñado a quererte, puedas pasar asà del amor que se da al amor que se vende. ¡Eso es lo horrible! ( Se sienta en el sofá.) ¡Me siento como degradada! Tú no sientes nada; pero yo me siento manchada, envilecida. Tú no puedes comprender lo odioso, lo repugnante que me parecen ahora estos seis últimos meses. Cada beso que me diste lo tengo ahora aquà quemándome la memoria.
LORD WINDERMERE.- ( Yendo hacia ella.) ¡No digas eso, Margarita! ¡Tú eres la única mujer que yo he querido en el mundo!
LADY WINDERMERE.- ( Levantándose.) ¿Quién es esa mujer, entonces? ¿Por qué has tomado una casa para ella?
LORD WINDERMERE.- Yo no he tomado una casa para ella.
LADY WINDERMERE.- Le has dado el dinero para tomarla, que es lo mismo.
LORD WINDERMERE. - Margarita, desde que yo conozco a mistress Erlynne...