El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere LADY WINDERMERE. - Pero, ¿hay realmente alguna mistress Erlynne, o es un mito?
LORD WINDERMERE.- Su marido murió hace años. Está sola en el mundo.
LADY WINDERMERE.- ¿Sin ningún pariente?
(Un momento de silencio. ) LORD WINDERMERE.- Sin ninguno.
LADY WINDERMERE.- Un poco raro parece.
LORD WINDERMERE. - Margarita, iba a decirte
–y te ruego que me escuches- que desde que yo conozco a mistress Erlynne su conducta ha sido intachable. Si en otros tiempos...
LADY WINDERMERE. - ¡Oh, basta, basta! ¡No necesito detalles de su vida!
LORD WINDERMERE.- No voy a darte detalles de su vida. Lo único que quiero decirte es que mistress Erlynne fue en otro tiempo una mujer honrada, querida, respetada. Era de una gran familia, ocupaba una gran posición... Pues bien; lo perdió todo, renunció a todo si quieres. Esto hace el caso todavía más amargo. Las desgracias que vienen de fuera, de los demás, o del destino, pueden siquiera soportarse; son accidentes inevitables.
¡Pero sufrir por culpa propia.... ah, ésa es la verdadera maldición de la vida!... Además, fue hace veinte años. Era poco más que una niña. Llevaba todavía menos tiempo de casada que tú.