El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere LADY WINDERMERE.- ¡Ah, deme usted tiempo de pensar! No me es posible contestarle ahora . (Se pasa febrilmente la mano por la frente. ) LORD DARLINGTON.- Tiene que ser ahora o nunca.
LADY WINDERMERE.- ( Levantándose del sofá.) Entonces... ¡nunca!
LORD DARLINGTON.- ¡Me destroza usted el corazón!
LADY WINDERMERE.- ¡El mÃo ya está destrozado!
LORD DARLINGTON.- Mañana saldré de Inglaterra. Esta es la última vez que la veo a usted. No volveremos a encontrarnos nunca. Durante un instante nuestras vidas se han cruzado, nuestras almas se han tocado. Ya no volverán a cruzarse nunca... Adiós, Margarita. ( Sale.) LADY WINDERMERE.- ¡Qué sola estoy en la vida! ¡Qué espantosamente sola! ( Cesa la música.
Entran la DUQUESA DE BERWICK y LORD
PAISLEY, hablando y riendo. Salen otros invitados del salón de baile. )
DUQUESA. - Querida Margarita, acabo de tener una conversación deliciosa con mistress Erlynne.