El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere DUQUESA.- Pues mañana ya verá usted cómo tiene una porción que decirle. ( Salen AGATHA y MÍSTER HOPPER.) Y ahora, buenas noches, Margarita. Nada, la historia de siempre: el amor...
LADY WINDERMERE.- ¡Buenas noches, duquesa!
( Salen la DUQUESA DE BERWICK y LORD
PAISLEY, del brazo.)
LADY PLYMDALE.- ¡Mi querida Margarita, qué mujer tan preciosa ésa con que bailaba su marido!
Yo, en lugar de usted, me sentiría celosa. ¿Es amiga de usted?
LADY WINDERMERE.- No.
LADY PLYMDALE.- ¿ De veras? Buenas noches, querida. ( Dirige una mirada a MÍSTER DUMBY, y sale.)
DUMBY.- ¡Qué modales tan ordinarios tiene ese Hopper!
GRAHAM.- ¡Ah!, es un gentleman de la Naturaleza.
El tipo más d desagradable de gentleman que conozco.
DUMBY.- ¡Qué mujer tan sensata lady Windermere! ¿Eh? ¡Cuántas, en su caso, se hubiera opuesto a recibir a mistress Erlynne! Eso prueba que lady Windermere tiene esa cosa tan poco corriente que se llama sentido común.
GRAHAM.- Y que Windermere sabe que nada se parece tanto a la inocencia como la prudencia.