El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere DUMBY.- ¡Sí; el querido Windermere se está volviendo casi moderno! ¡Quién lo hubiera creído! ( Sa-ludan a LADY WINDERMERE, y salen.)
LADY JEDBURGH.- ¡Buenas noches, lady Windermere! ¡Qué mujer tan seductora esa mistress Erlynne! El jueves vendrá a comer a casa. ¿Quiere usted venir también? Espero al obispo y a lady Merton.
LADY WINDERMERE.- Lo siento mucho, lady Jedburgh; pero estoy comprometida.
LADY JEDBURGH.- Yo también lo siento. ¡Otro día será! ¡Vamos, querido!
( Salen LADY JEDBURGH y MÍSTER GRAHAM.
Entran MISTRESS ERLYNNE y LORD
WINDERMERE.)
MISTRESS ERLYNNE.- ¡Ha sido una fiesta deliciosa! Me ha recordado tiempos pasados. ( Se sienta en el sofá.) Y he visto que sigue habiendo en sociedad tantos tontos como antes. ¡Qué agradable ver que nada ha cambiado! Excepto Margarita. Se ha puesto preciosa. La última vez que la vi, hace veinte años, era un esperpento vestido de franela; un verdadero esperpento, se lo aseguro a usted...
Bueno; ¿no sabe usted que es muy posible que llegue a ser cuñada de la duquesa?
LORD WINDERMEPE.- ( Sentándose a la izquierda de ella. ) ¡ Cómo! ¿Pero?...