El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere LADY WINDERMERE.- ¡No es posible continuar en esta casa, no es posible!... Esta noche, un hombre que me quiere me ofreció su vida; y yo la rehusé. ¡Fue una locura!... ¡Ah! ¡Yo le ofreceré ahora la mÃa! ¡Yo le daré la mÃa! ( Se pone la capa y se dirige hacia la puerta. Luego vuelve atrás, se sienta en una mesita y escribe una carta, que deja, bajo sobre, encima de la mesa. ) Arturo nunca me ha comprendido. Cuando lea esto me comprenderá. Que haga lo que guste de su vida. Yo hago con la mÃa lo que puedo; lo que debo. Él es quien ha roto el lazo del matrimonio...
No yo. Yo sólo rompo su esclavitud. ( Sale. )
( Entra PARKER por la izquierda, cruzando la escena en dirección al salón de baile. Entra MISTRESS
ERLYNNE.)
MISTRESS ERLYNNE.- ¿Está lady Windermere en el salón de baile?
PARKER.- La señora acaba de salir.
MISTRESS ERLYNNE.- ¿De salir? ¿No está en la terraza ?
PARKER.- No señora. La señora acaba de salir de casa.
MISTRESS ERLYNNE.- ( Se estremece y mira al criado con expresión de asombro. ) ¿De la casa?
PARKER.- SÃ, señora. Me ha dicho que habÃa dejado una carta para el señor sobre la mesa.
MISTRESS ERLYNNE.- ¿Una carta para lord Windermere?