El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere MISTRESS ERLYNNE. - ¡Lady Windermere, es usted terriblemente injusta conmigo... e injusta también con su marido. El no sabe que está usted aquÃ. Él cree que usted está sana y salva en su casa, durmiendo en su propia alcoba. ¡Él no ha leÃdo la carta insensata que usted le ha escrito!
LADY WINDERMERE.- ¿Qué no la ha leÃdo?
MISTRESS ERLYNNE.- No... Él no sabe nada.
LADY WINDERMERE.- ¡Qué inocente me cree usted! ( Dirigiéndose hacia ella. ) ¡Está usted mintiendo!
MISTRESS ERLYNNE. - ( Dando un paso atrás.) No miento. Le estoy diciendo a usted la verdad.
LADY WINDERMERE.- Si mi marido no ha leÃdo mi carta, ¿cómo es posible que esté usted aquÃ?
¿Quién le dijo a usted que yo habÃa abandonado la casa donde usted habÃa tenido la desvergüenza de entrar? ¿Quién le dijo a usted dónde estaba yo?
¿Quién sino mi marido pudo ser? ( Alejándose de ella.) MISTRESS ERLYNNE. - Su marido no ha visto la carta. Yo fui quien la vi.... y la abrÃ.... y la leÃ.
LADY WINDERMERE.- ¿Cómo? ¿Usted ha abierto la carta que yo dejé para mi marido? ¿Usted se h atrevido ?...