El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere ¡Usted no podrÃa soportar el deshonor! ¡No!
¡Vuelva usted con su marido, que la quiere a usted, y a quien usted quiere!... Además, usted tiene un niño, lady Windermere. Vuelva usted con su niño, lady Windermere, que acaso en este mismo momento la está llamando a usted... (LADY WINDERMERE se pone en pie.) Dios le dio a usted ese hijo para que usted velase por él y le preparase una vida tranquila.
¿Qué contestará usted a Dios si esa vida queda destrozada por culpa de usted? ¡Vuelva usted a su casa, lady Windermere!... Su marido la quiere. Ni un solo momento ha faltado a ese amor. Pero aunque él tuviese mil amores distintos, usted debe quedarse al lado de su hijo. ¡Aunque fuera duro con usted, usted debe quedarse al lado de su hijo! ¡Aunque la maltratase, usted debe quedarse al lado de su hijo!
¡Aunque la abandonase, el sitio de usted es al lado de su hijo! (LADY WINDERMERE rompe a llorar, escondiendo el rostro entre las manos. MISTRESS
ERLYNNE, precipitándose hacia ella.) ¡Lady Windermere!
LADY WINDERMERE. - (Tendiéndole las manos instintivamente, como harÃa una niña. ) Lléveme usted a casa.... lléveme usted a casa.