El abanico de Lady Windermere

El abanico de Lady Windermere

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

MISTRESS ERLYNNE. - ( Está a punto de abrazarla, pero se contiene. Un resplandor de suprema alegría anima su rostro. ) ¡Vamos! ¿Dónde está su capa? ( Recogiéndola del diván.) Aquí está. Póngasela usted. ¡Vamos enseguida! ( Se dirigen hacia la puerta.) LADY WINDERMERE.- ¡Silencio! ¿No oye usted voces?

MISTRESS ERLYNNE. - ¡No, no! ¡No es nada!

LADY WINDERMERE.- ¡Sí es! ¡Escuche! ¡Oh, es la voz de mi marido! ¡Viene hacia aquí! ¡Sálveme usted! ¡Ah, esto debe ser algún complot! ¡Usted lo ha mandado a buscar! ( Voces dentro.) MISTRESS ERLYNNE.- ¡Silencio! Yo estoy aquí para salvarla a usted, si puedo. ¡Pero temo que sea demasiado tarde! ¡Allí! (LADY WINDERMERE se esconde detrás de la cortina.) ( Dentro. ) ¡Es absurdo, mi querido Arturo! ¡Nada, que no te dejamos ir!

MISTRESS ERLYNNE.- ¡Lord Augusto!

¡Entonces soy yo la que estoy perdida! ( Titubea un momento, mira en torno suyo y, al fin, viendo la puerta de la derecha, se mete por ella. Entran. ) DUMBY. - ¡Qué fastidio que nos echen del club a esta hora! ¡Si no son más que las dos! ( Dejándose caer en un sillón.) La hora más a propósito para divertirse.

( Bosteza y cierra los ojos.) LORD WINDERMERE. - Realmente, lord Darlington, es usted muy amable permitiendo a Augusto que le imponga así nuestra compañía; pero siento no poder estar más que un momento.

LORD DARLINGTON.- El que lo siente soy yo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker