El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere GRAHAM.- ¡Demasiado romántico! Debe de andar enamorado. ¿Quién es ella?
LORD DARLINGTON.- ( Mirando instintivamente hacia LORD WINDERMERE.) La mujer que yo quiero no es libre, o cree no serlo.
GRAHAM.- ¡Una mujer casada! ¿Nada menos?
¡Ah! No hay nada como el cariño de una mujer casada. Ésa es una cosa de que ningún marido tiene la menor idea.
LORD DARLINGTON. - ¡Oh! Ella no me corresponde. Es una mujer honrada. La única que he encontrado en mi vida.
GRAHAM.- ¿La única mujer honrada que has encontrado en tu vida?
DUMBY.- (Encendiendo un cigarrillo.) ¡Caramba qué suerte tienes! Yo, en cambio, he encontrado un sinfÃn de mujeres honradas. Como que el mundo está literalmente atestado de ellas.
LORD DARLINGTON.- Esta mujer que yo digo es la inocencia y la pureza personificadas. Tiene todo lo que los hombres han perdido.
GRAHAM.- ¿ Y qué demonios iban a hacer los hombres con la inocencia y la pureza, hijo mÃo? Un corbata bien hecha es de mucho más efecto.
DUMBY. - Entonces, ¿quedamos en que ella no te quiere?
LORD DARLINGTON.- ¡No, no me quiere!