El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere LORD WINDERMERE.- ¿Qué hace aquÃ, en casa de usted, el abanico de mi mujer? Déjame, Cecilio.
¡No me toques!
LORD DARLINGTON.- ¿El abanico de su mujer?
LORD WINDERMERE.- SÃ, éste; ahà estaba.
LORD DARLINGTON.- ¡No sé! ¡No me lo explico!
LORD WINDERMERE.- ¡Pues tendrá usted que explicármelo! ¡Enseguida! (A GRAHAM.) Tú, haz el favor de quitarte de en medio.
LORD DARLINGTON.- ( Para sÃ.) Entonces es que ha venido.
LORD WINDERMERE.- ¡Vamos, hable usted!
¿Por qué está aquà el abanico de mi mujer?
¡ Conteste! Voy a registrar toda su casa, y como mi mujer esté aquÃ...
LORD DARLINGTON.- ¡Usted no registrará mi casa ¡No tiene usted ningún derecho a hacerlo! ¡Yo impediré que lo haga!
LORD WINDERMIERE.- ¿Usted?... ¡Canalla!
¡No saldré de esta casa sin registrar hasta el último rincón ¿Qué es lo que se mueve detrás de esa cortina? ( se precipita hacia la cortina.)
MISTRESS ERLYNNE. - ( Entrando por la puerta por donde salió.) Lord Windermere.
LORD WINDERMERE.- ¡Mistress Erlynne!
( Todos, se estremecen, y vuelven hacia ella. LADY