El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere Telegrafiaré a Selby, y en el tren de las tres y cuarenta podemos irnos. ( Se levanta y se dirige a la mesa para escribir el telegrama. )
LADY WINDERMERE.- Sí; vámonos hoy... No, no, Arturo. Antes de irme tengo que ver a una persona..., una persona que ha sido muy buena conmigo.
LORD WINDERMERIE.- ( Levantándose y apoyándose en el sofá.) ¿Buena contigo?
LADY WINDERMERE.- Más que buena.
( Levantándose y yendo hacia él. ) Ya te diré todo, Arturo.
Pero quiéreme como me querías antes.
LORD WINDERMERE.- ¿Cómo te quería antes?
¿No pensarás en esa infame mujer que vino aquí anoche? ( Ambos se sientan, uno junto al otro. ) ¡No creerás todavía.... no, no, es imposible!
LADY WINDERMERE. - No, no lo creo. Ahora sé que me equivocaba, que era una tonta.
LORD WINDERMIERE.- Fue una gran prueba de bondad en ti el r recibirla anoche. Pero no debes, bajo ningún concepto, volver a verla.
LADY WINDERMERE.- ¿Por qué dices eso?