El abanico de Lady Windermere
El abanico de Lady Windermere LORD WTNDERMFRE. - Espero que se lo dará.
MISTRESS ERLYNNE.- ¡Oh! Estoy segura de que no opondrá ninguna objeción.
LORD WINDERMERE.- ¡Ojalá le diese también la miniatura que besa todas las noches antes de rezar! Es la miniatura de una muchacha pura, inocente, de cabellos negros...
MISTRESS ERLYNNE. - ¡Ah, sÃ, me recuerdo!
¡Qué lejano parece ya ese tiempo! La hicieron antes de casarme. Los cabellos negros y la expresión inocente eran la moda entonces, Windermere.
LORD WINDERMERE.- ¿Y qué objeto la ha traÃdo a usted aquà esta mañana, si puede saberse?
MISTRESS ERLYNNE.- ( Con un ligero acento de ironÃa.) Decir adiós a mi querida hija, como es natural. (LORD WINDERMERE se muerde los labios de ira. MISTRESS ERLYNNE le mira, y su voz y su gesto se tornan graves. En su acento, mientras habla, palpita una nota hondamente trágica. Por un momento se revela del todo. )