El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville —¡Absolutamente cierto! —exclamó la Duquesa, volviéndose hacia Lady Windermere—. ¡Absolutamente! Tiene dos docenas de perros en Macloskie, y si su padre se lo permitiera, convertirÃa nuestra casa en una verdadera menagerie.
—Lo que yo hago de mi casa todos los martes por la noche —exclamó Lady Windermere, riendo—. Sólo que yo prefiero los leones[2] a los perros.
—Su única equivocación, Lady Windermere —dijo Mr. Podgers, haciendo una pomposa inclinación.
—Cuando una mujer no logra hacer encantadoras sus equivocaciones, no es sino una hembra —fue la respuesta—. Pero todavÃa tiene usted que leer algunas manos más. Venga usted, Sir Thomas, y muestre la suya a Mr. Podgers.
Y un anciano de aire afable se acercó y presentó una mano arrugada y fuerte, con el dedo medio más desarrollado.
—Carácter aventurero; cuatro largos viajes en el pasado y uno para el porvenir. Ha naufragado tres veces. No, sólo dos, pero correrá el riesgo de naufragar durante el próximo viaje. Muy conservador, muy puntual y con la pasión del coleccionismo. Tuvo una enfermedad grave entre los dieciséis y los dieciocho años. Heredó una fortuna a los treinta. Gran aversión por los gatos y por los radicales.