El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville —Todos esperamos —exclamó Lady Windermere con su habitual vivacidad; pero el quiromántico no respondió.
—Temo que Lord Arthur esté también a punto de dedicarse a la escena —dijo Lady Jedburgh—; y después de la rociada, Mr. Podgers no se atreve ya a declararlo.
De pronto, Mr. Podgers abandonó la mano derecha de Lord Arthur, se apoderó de la izquierda e inclinóse tanto para examinarla que sus gafas de oro parecÃan rozar la palma de la mano. Por un momento, su rostro se convirtió en una máscara lÃvida de terror; mas pronto recobró la sangre frÃa y mirando a Lady Windermere, dijo con forzada sonrisa:
—Es la mano de un muchacho encantador.
—Naturalmente —replicó Lady Windermere—. Pero ¿será también un marido encantador? Es lo que necesito saber.
—Todos los muchachos encantadores lo son —dijo Mr. Podgers.
—No creo que un marido deba ser demasiado seductor —murmuró Lady Jedburgh con aire pensativo—. ¡Es tan peligroso!
—Nunca lo son demasiado, querida mÃa —exclamó Lady Windermere—. Pero lo que necesitamos son detalles. Lo interesante son los detalles. Veamos, ¿qué le va a suceder a Lord Arthur?