El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville La contemplaba Lord Arthur en aquel momento y sintióse invadido por esa terrible piedad que nace del amor. Sintió que casarse con ella, estando tan terriblemente predestinado, serÃa una traición semejante a la de Judas; un crimen peor que cuantos pudo soñar un Borgia. ¿Qué felicidad podrÃa haber para ellos, cuando en el momento menos pensado podÃa ser requerido para cumplir la terrible profecÃa escrita en su mano? ¿Qué clase de vida serÃa la suya, mientras el Destino mantuviese en su balanza tan terrible mandato? Se imponÃa retrasar el matrimonio a toda costa, y estaba absolutamente decidido a ello. Amaba ardientemente a Sybil y el simple contacto de sus dedos, cuando estaban sentados el uno junto al otro, comunicaba una vibración de goce exquisito a todas las fibras de su cuerpo; mas no por eso sentÃa menos claramente cuál era su deber y tenÃa plena conciencia de lo ilÃcito del casamiento mientras no hubiese cometido el crimen. Una vez consumado, podÃa presentarse ante el altar con Sybil Merton y consagrarla su vida sin que le remordiera la conciencia. Una vez consumado, podÃa estrecharla entre sus brazos, en la seguridad de que jamás tendrÃa que sonrojarse ni avergonzarse de él. Mas, antes, era preciso consumarlo; y cuanto más pronto, mejor para ambos.