El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville —¡Qué bombonera tan deliciosa, Arthur! ¡Pero si es una verdadera joya! ¡Eres verdaderamente amable! ¿Y es éste ese maravilloso especÃfico? Parece un bombón. Me lo voy a tomar ahora mismo.
—¡Santo cielo, Lady Clem! —exclamó Lord Arthur deteniéndola—. ¡No haga usted tal! Es un remedio homeopático y si lo toma usted sin experimentar dolores, puede causarle graves perjuicios. Debe usted esperar a que surja un ataque; entonces, lo tomará. Quedará usted sorprendida de los resultados.
—Hubiera preferido tomarlo inmediatamente —dijo Lady Clementina, mirando al trasluz la cápsula transparente, con su burbuja flotante de aconitina—. Estoy segura de que es delicioso. La verdad es que odio a los médicos; pero adoro las medicinas. No obstante, lo reservaré para mi próximo ataque.
—Y, ¿cuándo tendrá lugar? —preguntó Lord Arthur con ansiedad—. ¿Será pronto?
—No creo que tarde más de una semana. Pasé ayer muy mala mañana; pero nunca se sabe a punto fijo.
—Entonces, ¿está usted segura de que sobrevendrá antes de fin de mes, Lady Clem?