El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville —Mucho lo temo. ¡Pero qué simpático estás hoy, Arthur! La verdad es que Sybil ha influido en ti beneficiosamente. Y ahora, es preciso que me dejes. He de cenar con unas cuantas personas necias, que sólo hablan de los sucesos escandalosos y tengo la seguridad de que si no echo un sueñecito antes, me quedaré dormida durante la cena. Adiós, Arthur, mis más cariñosos saludos a Sybil y muchÃsimas gracias por tu especÃfico americano.
—¿No se olvidará usted de tomarlo, verdad, Lady Clem? —insistió Lord Arthur, levantándose.
—¡Naturalmente que no, tonto! Eres verdaderamente amable en preocuparte tanto por mÃ. Ya te escribiré si necesito algo más.
Lord Arthur salió de la casa satisfechÃsimo, sintiéndose muy reconfortado.
Aquella noche tuvo una entrevista con Sybil Merton. Le explicó que se habÃa encontrado de improviso en una situación terriblemente difÃcil, ante la cual ni el honor ni el deber le permitÃan retroceder. Le explicó que era preciso retrasar el matrimonio por el momento pues, hasta que no lograra salir de aquel enredo, carecerÃa en absoluto de libertad. Le suplicó que confiara en él y que no dudara del porvenir. Todo se arreglarÃa, pero era preciso tener paciencia.