El Millonario modelo
El Millonario modelo -¿Que le diste una libra? -gritó Trevor, lanzando una carcajada-. Mi querido muchacho, nunca volverás a verla. Son affaire c'est l'argent des autres 7 .
-Creo que bien podías habérmelo dicho, Alan -dijo Hughie malhumorado-, y no haberme dejado que hiciera el ridículo.
-Bueno, para empezar, Hughie -dijo Trevor-, nunca se me hubiera ocurrido que fueras por ahí repartiendo limosnas de ese modo tan atolondrado. Puedo entender que des un beso a una modelo guapa, pero que des una moneda de oro a un modelo feo, ¡por Júpiter, no! Además, el hecho es que en realidad yo no estaba en casa para nadie, y cuando entraste tú yo no sabía si a Hausberg le gustaría que se mencionara su nombre.
Ya sabes que no estaba vestido de etiqueta.
-¡Qué imbécil debe creer que soy! -dijo Hughie.
-Nada de eso. Estaba del mejor humor después de que te fuiste; no hacía más que reírse entre dientes y frotarse las viejas manos rugosas. Yo no podía explicarme por qué estaba tan interesado en saber todo lo referente a ti, pero ahora lo veo todo claro. Invertirá tu libra por ti, Hughie, te pagará los intereses cada seis meses, y tendrá una historia estupenda para contar después de la cena.