El Millonario modelo
El Millonario modelo -¿No querrás decir que le hablaste de ella? -dijo Hughie.
-Desde luego que sÃ. Él sabe todo respecto al inexorable coronel, la bella Laura y las diez mil libras. -
¿Contaste al viejo mendigo todos mis asuntos privados? -exclamó Hughie, enrojeciendo y enfadándose mucho.
-Mi querido muchacho -dijo Trevor, sonriendo-, ese viejo mendigo, como tú le llamas, es uno de los hombres más ricos de Europa. PodrÃa comprar mañana todo Londres sin dejar al descubierto sus cuentas corrientes. Tiene una casa en todas las capitales; come en vajilla de oro, y cuando quiera puede impedir que Rusia entre en una guerra.
-¿Qué demonios quieres decir? -exclamó Hughie.
-Lo que digo -respondió Trevor-. El viejo que viste hoy en el estudio era el barón Hausberg. Es un gran amigo mÃo; compra todos mis cuadros y todas esas cosas, y hace un mes me encargó que le pintara de mendigo. Que voulez-vous? La fantaisie d'un millionnaire! 6. Y he de reconocer que hacÃa una magnÃfica figura con sus harapos, o quizá debiera decir con los mÃos, pues es una ropa vieja que conseguà en España.
-¡El barón Hausberg! -exclamó Hughie-. ¡Cielo santo! ¡Y yo le di una libra!
Y se desplomó en un sillón, pareciendo la imagen de la consternación.