El Millonario modelo
El Millonario modelo -Está terminado y enmarcado, muchacho -contestó Trevor-; y a propósito, has hecho una conquista. El viejo modelo que viste te tiene verdadera devoción. He tenido que contarle todo acerta de ti: quién eres, dónde vives, de qué ingresos dispones, qué perspectivas de futuro tienes...
-Querido Alan -exclamó Hughie-, probablemente le encontraré esperándome cuando vaya a casa. Pero, naturalmente, estás sólo bromeando. ¡Pobre viejo desgraciado! Desearía hacer algo por él; creo que es terrible que haya alguien tan desdichado. Tengo montones de ropa vieja en casa; ¡,crees que le interesaría algo de ella? ¡Como sus harapos se le estaban cayendo a pedazos!
-Pero tiene un aspecto espléndido con ellos -dijo Trevor-. No le pintaría con levita por nada del mundo.
Lo que tú llamas harapos, yo lo llamo atuendo romántico; lo que a ti te parece pobreza, a mí me parece aspecto pintoresco. Sin embargo, le hablaré de tu ofrecimiento.
-Alan -dijo Hughie gravemente-, vosotros los pintores sois gente sin corazón.
-El corazón de un artista es su cabeza -replicó Trevor-; y, además, nuestra tarea es comprender el mundo como lo vemos, no reformarlo de acuerdo con el conocimiento que tenemos de él. A chacun son métier 5. Y
ahora, dime, cómo está Laura. El viejo modelo se interesó mucho por ella.