El Pescador y su alma
El Pescador y su alma Cuando transcurrió un año, el alma vino a la oril a del mar y l amó al joven Pescador. Él subió de las profundidades, y la interrogó en tono fastidiado:
—¿Por qué me l amaste?
Y el alma respondió:
—Acércate más, para que pueda hablar contigo, porque he visto cosas maravil osas.
El Pescador se acercó a la oril a, se tendió sobre el agua, y escuchó con la cabeza apoyada en la mano.
Y el alma le refirió:
—Cuando nos separamos miré hacia el Oriente, y caminé hacia al á, pues del Oriente viene toda la sabiduría. Estuve caminando seis días, y al amanecer del séptimo, l egue a una colina que se encuentra en el país de los Tártaros. Tuve que sentarme a la sombra de un tamarindo, porque el país era seco y el calor me abrasaba. La gente iba y venía, como moscas arrastrándose por una bandeja de cobre bruñido. Al mediodía se levantó una nube de polvo, y apenas la divisaron los tártaros prepararon sus arcos saltaron sobres sus cabal os, y galoparon hacia el a. Las mujeres subieron chil ando a los carros, y se escondieron tras las cortinas de fieltro.