El PrÃncipe feliz
El PrÃncipe feliz -“Tendremos que levantar otra estatua, por supuesto†-y añadió-. “Y, por ejemplo, podrÃa ser una estatua mÃa.â€
-“O la mÃa†-repitieron cada uno de los regidores.
Y comenzaron a discutir. La última vez que supe algo de ellos, fue que todavÃa estaban discutiendo.
-“¡Qué cosa más rara!†-dijo el maestro de fundidores-. “Este roto corazón de plomo, no se puede fundir en el horno. Lo tenemos que tirar.â€
Y lo tiraron sobre un montón de cenizas donde también se encontraba la golondrina muerta.
-“Tráeme las dos cosas más pre ciosas de toda la ciudad†-dijo Dios a uno de sus ángeles; y el ángel le trajo el corazón de plomo y el pajarillo muerto.
-“Escogiste bien†-dijo Dios-. “Por que en mi JardÃn del ParaÃso este pajarillo cantará eternamente, y en mi ciudad de oro, el PrÃncipe Feliz me alabará.â€