El Retrato de Dorian Gray
El Retrato de Dorian Gray —¿Mis teorÃas…? —preguntó lord Henry, sirviéndose un poco de ensalada.
—Tus teorÃas sobre la vida, tus teorÃas sobre el amor, tus teorÃas sobre el placer. Todas tus teorÃas, de hecho.
—El placer es la única cosa sobre la que merece la pena elaborar una teorÃa —respondió lord Henry separando bien las palabras con su voz melodiosa—. Pero mucho me temo que no me puedo atribuir esa teorÃa como propia. No me pertenece a mÃ, pertenece a la Naturaleza. El placer es la prueba de fuego de la Naturaleza. Cuando somos felices siempre somos buenos, pero cuando somos buenos no siempre somos felices.
—SÃ, pero ¿qué quieres decir con bueno? —exclamó Basil Hallward.
—Sà —asintió Dorian, recostándose en el asiento, y mirando a lord Henry sobre el tupido ramo de iris morados que ocupaba el centro de la mesa—, ¿qué quieres decir con bueno?