El Retrato de Dorian Gray
El Retrato de Dorian Gray —¡Es cierto! —respondió Dorian Gray—. Pero fue aquà donde la encontré, y Sibyl es la encarnación de la divinidad. Cuando actúe, te olvidarás de todo. Esas gentes vulgares y toscas, de rostros primitivos y gestos brutales, se transforman cuando Sibyl está en el escenario. Callan y escuchan. Lloran y rÃen cuando Sibyl quiere que lo hagan. Consigue que respondan como las cuerdas de un violÃn. Los espiritualiza, y se siente que están hechos de la misma carne y sangre que nosotros.
—¡La misma carne y sangre que nosotros! ¡Espero que no! —exclamó lord Henry, que observaba a los ocupantes del paraÃso con sus gemelos de teatro.