El Retrato de Dorian Gray
El Retrato de Dorian Gray —La fealdad es una de las siete virtudes capitales, Gladys. Tú, como buena tory, no debes subestimarlas. La cerveza, la Biblia y las siete virtudes capitales han hecho de nuestra Inglaterra lo que es.
—¿Quiere eso decir que no te gusta tu paÃs? —preguntó la duquesa.
—Vivo en él.
—Para poder censurarlo mejor.
—¿Prefieres que acepte el veredicto de Europa? —quiso saber lord Henry.
—¿Qué dicen de nosotros?
—Que Tartufo ha emigrado a Inglaterra y ha abierto una tienda.
—¿Es eso de tu cosecha, Harry?
—Te lo regalo.
—No podrÃa utilizarlo. Es demasiado cierto.
—No tienes por qué asustarte. Nuestros compatriotas nunca reconocen una descripción.
—Son gente práctica.
—Son más astutos que prácticos. A la hora de la contabilidad, compensan estupidez con riqueza y vicio con hipocresÃa.
—Hemos hecho grandes cosas, de todos modos.
—Grandes cosas se nos han venido encima, Gladys.
—Hemos cargado con su peso.
—Sólo hasta el edificio de la Bolsa.
La duquesa movió la cabeza.