El Retrato de Dorian Gray
El Retrato de Dorian Gray —Espero que caiga en buenas manos —prosiguió el anciano—. Heredará un montón de dinero si Kelso se ha portado bien con él. Su madre también tenÃa dinero. Le correspondieron todas las propiedades de Selby, a través de su abuelo. Su abuelo odiaba a Kelso, lo consideraba un tacaño de mucho cuidado. Y no se equivocaba. Fue a Madrid en una ocasión cuando yo estaba allÃ. Cielo santo, logró que me avergonzase de él. La reina me preguntaba quién era el noble inglés que siempre se peleaba con los cocheros por el precio de las carreras. Menuda historia. Pasé un mes sin aparecer por la Corte. ConfÃo en que tratara a su nieto mejor que a los cocheros de alquiler.
—No lo sé —respondió lord Henry—. Imagino que al chico no le faltará de nada. TodavÃa no es mayor de edad. Sé que Selby es suyo: lo sé porque me lo ha dicho él. Y…, ¿su madre, entonces, era muy hermosa?