El secreto de la vida
El secreto de la vida ERNEST: Pero ¿una obra asà es verdaderamente crÃtica?
GILBERT: Es la más elevada, pues no solo se ocupa de la obra de arte individual, sino de la propia belleza y completa con toda clase de maravillas una forma que el artista puede haber dejado vacÃa, o no haber comprendido, o no haber comprendido del todo.
ERNEST: De manera que, según dices, la crÃtica más elevada es más creativa que la creación, y el objetivo primordial del crÃtico es ver el objeto tal como no es, ¿no es asÃ?
GILBERT: SÃ, esa es mi teorÃa. La obra de arte se limita a sugerirle al crÃtico una obra propia y personal que no tiene por qué guardar necesariamente ningún parecido con lo que critica. La principal caracterÃstica de cualquier forma bella es que uno puede verter en ella cuanto desee y ver en ella todo lo que quiera ver; y la belleza, que proporciona a la creación su elemento estético y universal, hace que el crÃtico sea creador a su vez, y le susurra miles de cosas que no se le pasaron por la imaginación a quien talló la estatua, pintó el panel o pulió la gema.