La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto JACK.—Y pasadas seis meses, no la conocÃa nadie.
LADY BRACKNELL.—(mira furiosa a Jack durante unos segundos. Después dirige una sonrisa estudiada a Cecilia) Vuélvase por favor, encantadora amiguÃta. (Cecilia da una vuelta completa.) SÃ, lo que yo imaginaba en absoluto. Hay varias posibilidades mundanas en su perfil. Los dos puntos flacos de nuestra época son su falta de principios y su falta de perfil. Levante usted un poco la barbilla, querida. El estilo depende en gran parte de la manera de llevar la barbilla. Se lleva en este momento muy alta. ¡Algernon!
ALGERNON.—¿Qué, tÃa Aurista?
LADY BRACKNELL.—Hay varias posibilidades mundanas en el perfil de la señorita Cardew.
ALGERNON.—Cecilia es la muchacha más inteligente, simpática y bella hay en todo el mundo. Yo no doy dos céntimos por esas posibilidades mundanas.
LADY BRACKNELL.—No agravies a la sociedad. Algernon. Eso lo hacen únicamente las personas que no pueden pertenecer a ella. (A Cecilia.) Sabrá usted, como es lógico, pequeña amiga, que Algernon no cuenta más que con sus deudas. Sin embargo, yo no consiento los matrimonios por interés. Cuando me casé con lord Bracknell no tenÃa yo la menor fortuna. Empero, ni en sueños acepté por un instante que eso pudiera ser un obstáculo en mà camino. Bueno: supongo que tendré que dar mi consentimiento.